Prevención de los problemas de espalda en niños y adolescentes

El número de niños con dolor de espalda aumenta con la edad. Un estudio reciente objetivó que el 51% de los niños y el 69% de las niñas de entre 13 y 15 años han sufrido dolor de espalda en alguna ocasión. No hay una edad mínima para sufrir dolor de espalda, pero es cierto que en menores de 10 años es menos habitual.

Causas del dolor de espalda

La principal causa (un 95-99% de los casos) es el dolor mecánico no específico. Se trata del dolor en que no se encuentra ninguna enfermedad concreta reconocible y que responde a mantener una postura forzada, como las adoptadas en ver la televisión tumbado o medio sentado en un sofá, jugar con una videoconsola, móvil u ordenador, sentarse en una silla y mesa desproporcionada al tamaño del niño, poner lateralizado el cuaderno o el folio en el momento de escribir o transportar mochilas escolares con peso y posición incorrecta.

Mucho menos a menudo, encontramos otras causas, como la espondilolistesis (desplazamiento anterior de una vértebra) o la enfermedad de Scheuermann (trastorno de la osificación vertebral).

Lo más importante ante un dolor de espalda persistente es consultar con el pediatra, el cual valorará lo que llamamos signos de alarma, que pueden ser la coincidencia con fiebre o pérdida de peso, que el dolor despierte por la noche, o que se reciban tratamientos farmacológicos como el uso prolongado de corticoides, entre otros.

dolor espalda niños

Riesgo de padecerlo en la edad adulta

Diferentes estudios han detectado que el hecho de haber sufrido dolor de espalda en la adolescencia es un factor de riesgo para que se presente en la edad adulta y que el riesgo aumenta en la medida en que se sufre más dolor. Las causas de ello no están del todo claras. Podría ser un hecho debido, en parte, a la persistencia de los malos hábitos para la salud de la espalda.

Importancia del ejercicio físico

Hay diferentes programas de ejercicio para pacientes con dolor de espalda. Los estudios realizados hasta ahora para comparar unos ejercicios con otros indican que no hay ninguno superior y que hay que individualizarlo según cada persona. Más que un ejercicio o un deporte concreto, es importante establecer un cambio en los hábitos de vida, pasar de una vida sedentaria a una práctica regular de deporte. Para conseguirlo, sobre todo en niños, es importante encontrar la actividad que los motive a continuar practicándola. La recomendación es practicar un deporte adecuado a las capacidades individuales y, sobre todo, practicar de forma correcta, con calentamientos y estiramientos adecuados.

Consideraciones sobre la mochila

Según la Organización Mundial de la Salud, el peso de la mochila no debería superar el 10-15% del peso incorporar del niño. Es decir, un niño de 30 Kg de peso no debería soportar un peso en la mochila superior a 3-4,5 Kg, peso que se ve excedido en muchas ocasiones.

Más allá del peso de la mochila, también es importante que tenga unas dimensiones adecuadas al niño, que disponga de asas acolchadas y cintas para la sujeción en el pecho y la cintura y, sobre todo, que se utilice de forma adecuada empleando las dos asas y poniéndola a nivel lumbar (unos 5 cm por encima de la cintura). De esta forma, el peso quedará mejor repartido en la espalda.

Consejos sobre las posturas

Lo más importante es mantener una postura ergonómica. La espalda debe estar recta y apoyada en el respaldo, manteniendo un ángulo de 90 grados con las piernas. Los pies deben estar planos sobre el suelo o, en su defecto, en un alzador, y los brazos deben poder apoyarse en la mesa. Lo ideal sería disponer de mobiliario adaptable a cada niño según su altura. En la mayoría de escuelas esto no es posible, pero sería recomendable que en el domicilio se pudiera disponer de sillas y mesas regulables.

Hay que remarcar también que los ordenadores deben utilizarse siempre en las zonas de estudio donde se pueda disponer de una mesa y una silla que permitan mantener la postura anteriormente comentada. Destacamos esto porque es muy frecuente, sobre todo entre los adolescentes, que trabajen en el sofá con el ordenador en el regazo, manteniendo una postura inadecuada durante horas.

Recomendaciones para evitar problemas y lesiones

Los hábitos se establecen y consolidan durante la infancia y son difíciles de cambiar para los adultos. Por lo tanto, la época infantil es la oportunidad para establecer buenos hábitos nutricionales, de actividad física y posturales.

Evitar hábitos que favorecen el dolor de espalda, como el sobrepeso y el sedentarismo, manteniendo una alimentación equilibrada, y realizar ejercicio de forma regular son la inversión en medidas preventivas demostradas como más eficaces.

Hay que mantener una postura adecuada, con la espalda recta apoyada en el respaldo, los pies apoyados en el suelo y los brazos en la mesa.

El peso de la mochila no debería superar el 10-15% del peso corporal. Es útil repasar cada día la mochila para llevar únicamente lo necesario. Hay que utilizar una mochila adecuada al niño y colocar de forma correcta, con las dos asas y en la zona lumbar.