Aprovecha el verano: Haz deporte y aprende idiomas

niños aprendiendo ingles y pasandoselo bien

Sin duda, el verano es una de las mejores épocas para los niños. No tienen colegio y pueden aprovechar el tiempo para jugar y divertirse. Así pues, podemos ayudarles a que hagan deporte y aprendan mientras se lo pasan bien. Actualmente, tenemos muchas alternativas a la típica enseñanza tradicional: desde aplicaciones de móvil (como las que puedes encontrar en Tu App Para – Aprender inglés) hasta campamentos y viajes especiales.

Viajes para aprender inglés

Cada vez hay más familias que optan por los viajes lingüísticos en los que todos sus miembros pueden aprender inglés. “Nosotros tenemos programas para toda la familia desde hace muchos años, pero es desde hace tres que se están popularizando”, explica Daniel Delgado, de la empresa barcelonesa British Summer, que hace 30 años que se dedica a organizar este tipo de salidas. Sin embargo, “esto es más caro que hacer turismo y todavía es minoritario”, puntualiza, sobre todo por los precios, que suben por encima de los 3.500 euros para una familia de cuatro miembros.

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Para Marta es muy importante que las niñas comiencen desde muy pequeñas a familiarizarse con este idioma. “Actualmente no basta hablando inglés, hablarlo bien es lo que marcará la diferencia en la generación de mis hijas”, asegura. Lo considera tan necesario que durante el curso, en casa, han tenido una niñera neozelandesa que cada semana pasaba unas horas con las niñas y, incluso, los padres intentan que cuando las hijas miran dibujos animados en la televisión lo hagan en inglés. Quieren que las niñas se introduzcan pero sin forzarlas, para no correr el riesgo de que la aburran. Es por ello que para la estancia irlandesa han elegido un programa muy lúdico, lleno de actividades relacionadas con el deporte. Desde British Summer, Delgado confirma que “cada vez los padres priman más la parte experiencial de este tipo de viajes por encima, incluso, del idioma”. Para ella, en cambio, Marta ha elegido un curso convencional en la Universidad de Cork para perfeccionar el inglés y así “actualizar el currículo”, aunque las posibilidades para los adultos también son infinitas.

Opciones para todo el mundo

Durante las tres semanas, la familia de Marta se alojará en uno de los apartamentos del campus universitario de la ciudad que durante el verano, cuando quedan libres de los estudiantes, alquilan a “un precio muy razonable”. “No me han puesto ningún problema por el hecho de ir con niñas”, puntualiza Marta. Es más: “Fueron los de la misma universidad los que me propusieron ir a este tipo de campamento de verano, porque se ajustaba a lo que estábamos buscando”. El único requisito que les pusieron fue que las niñas pudieran entender un mínimo de inglés, para que los monitores no hablaban otro idioma. “Era perfecto”, porque Marta y Xevi querían evitar los viajes lingüísticos masivos que envían grupos numerosos del mismo país de origen. Preferían que la Juliana, Mariona y Laia pudieran hacer una inmersión prácticamente total. Es por ello que no contrataron el viaje en ninguna agencia ni ninguna escuela sino directamente, a través de internet, aunque hacerlo así los creaba una cierta incertidumbre respecto a lo que se encontrarían.

“No hay muchos empresas en Cataluña que se dediquen”, afirma Delgado. En todo el Estado sólo hay una asociación que aglutine empresas que promueven cursos de idiomas en el extranjero, ya sean escuelas de idiomas o agencias. Se dice Aseproce e Ignasi Mas de Xaxàs es el vicepresidente. Explica que no hay una legislación clara para este tipo de actividad y que es difícil tener un control de calidad. Es por ello que las 45 empresas de Aseproce han decidido autorregularse, es decir, cumplir unos mínimos (seguro de responsabilidad civil, contrato laboral para todos los monitores, que deben ser mayores de 21 años, cumplir ratios de alumnos, tener un teléfono de atención las 24 horas del día, etc.) y, además, cada año deben aprobar una auditoría externa. “Es la única manera de garantizar un nivel de calidad, aunque soy consciente de que hay empresas que no forman parte de Aseproce que también hacen las cosas bien”, reconoce Mas de Xaxàs.